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Las asociaciones culturales y compañías de teatro amateur de la provincia de Ciudad Real protagonizaron un encuentro en Almagro en el que pusieron en común sus puntos de vista sobre la situación del teatro aficionado en la región. La reunión, convocada por la Federación de Teatro Amateur de Castilla-La Mancha y la Diputación de Ciudad Real, reunió a 18 grupos de la provincia, de los cuáles 9 son miembros de la Federación regional. El encuentro tuvo también un marcado carácter formativo de la mano del creador escénico Andrés Beladiez, que compartió con los asistentes sus aprendizajes sobre la escena teatral contemporánea internacional.

Una de las cuestiones que se debatió fue la convivencia entre el teatro amateur y el teatro profesional. Por un lado, desde el sector amateur reivindican la labor social que hace el teatro de base, no sólo como generador de público para el profesional, sino por las necesidades sociales que cubre. En ese sentido, hubo consenso en la reunión para conseguir ese objetivo, aunque el debate se sitúa en cómo conseguirlo, mientras las asociaciones, tanto profesionales como las amateurs, negocian con los distintos gobiernos autonómicos y el estatal para definir esas políticas.

En las siguientes entrevistas, los diferentes actores explican su punto de vista de cara a conseguir una buena política cultural que proteja a un sector que cumple un cometido social muy importante para los habitantes de los municipios pequeños y las personas de bajo nivel adquisitivo, que también tienen derecho a disfrutar del teatro, tanto como espectadores, como creadores sin ánimo de lucro.

Alejandro Cavadas y Eugenia Moya, Escenamateur y Feteaclm

Alejandro Cavadas, miembro de Escenamateur, Eugenia Moya, presidenta de la Federación de Teatro Amateur de Castilla-La Mancha. Gracias por atendernos. En este día hemos podido escuchar las necesidades de las asociaciones que hacen teatro amateur. Vosotros reivindicáis la necesidad de unión del colectivo. ¿Por qué es importante unirse?

EM: Es importante unirse para poner el punto rojo en cada uno de los sitios en los que estamos. En todos los municipios de Castilla-La Mancha hay una asociación de teatro amateur y queremos que todos los grupos se unan

AC: Todos los grupos de teatro amateur necesitan un marco normativo que los regule a todos ellos, para que accedan a condiciones dignas y razonables. Muchas veces por dedicarnos al teatro por amor, por afición, parece que nos debe costar, cuando, en realidad, estamos devolviendo un beneficio a la sociedad enorme. Lo que buscan la mayoría de las compañías es desarrollar su actividad en unas condiciones mínimas dignas, y, sobre todo, que no suponga un perjuicio para ellos.

¿Qué se reivindica en Castilla-La Mancha?

EM: En Castilla-La Mancha tenemos una particularidad porque, prácticamente, toda la política que se hace de apoyo cultural depende de las instituciones y, en estos momentos, el Gobierno regional no tiene ninguna política dedicada a esto. La diferencia está en cada provinci, porque cada territorio tiene unas necesidades y una riqueza, precisamente, por la diversidad cultural que tenemos. Entonces, en esta reunión hemos puesto en común las necesidades de la provincia de Ciudad Real, que son distintas a las del resto de provincias de Castilla-La Mancha.

¿En qué consisten esas necesidades?

EM: En que haya más recursos, medios y circuitos específicos para que esos grupos de teatro amateur, que ya están haciendo sus montajes en sus pueblos, puedan llevarlos a otros municipios

En ese sentido, los grupos de teatro amateur os reivindicáis como aliados del sector profesional, ¿no es así?

AC: Sí. Entender el mundo de la cultura como una batalla no beneficia a nadie. Lo que nos une, que es el mundo del teatro, creo que está por encima de todo ello. Entonces, nosotros creemos que debemos buscar cauces y puntos de encuentro para todas las partes. Entendemos y respetamos al mundo profesional, pero eso no significa que no reivindiquemos un espacio digno para el mundo amateur.

Habéis puesto de ejemplo a las federaciones deportivas para conseguir objetivos similares. ¿Qué puede aprender el teatro amateur del deporte base?

EM: La política deportiva nació de una ley a nivel estatal. Hay una regulación primera que garantiza una igualdad de oportunidades para todos en el deporte, además de unas políticas que hacen accesibles para todos la práctica deportiva. No existe esa política de Estado a nivel nacional, así que, como no lo hace quien lo tiene que hacer, nosotros estamos haciendo el camino al revés. Por eso, las asociaciones tienen que reivindicarlo para que esto suceda.

¿Por qué no hay una ley para el teatro amateur?

AC: Bueno, no hay una ley para el teatro en sí, que es vital para todos. Y dentro de esa ley del teatro debería haber un apartado para el teatro amateur. La similitud con el deporte base es que el deporte base nace a partir de entidades asociativas. Y el teatro amateur nace de la misma voluntad. Del teatro asociativo, como nos gusta decir. ¿Por qué desde el deporte asociativo se ha conseguido hacer una visualización y un apoyo de una disciplina con unos valores sociales imprescindibles? ¿Por qué no se puede hacer lo mismo con el teatro amateur para que encontremos a los Cristiano Ronaldo de la escena o los Zidane de la escena?. Es que es necesario.

O a Emilio Guitiérrez-Caba…

AC: Claro. Por hacer una similitud con el deporte. (Risas) Entonces, por hacer una similitud con un deportista que alcanza el éxito profesional: Empezaron en el deporte base.Todo actor, toda actriz, toda persona que alcanza un grado de profesionalidad alto y de excelencia pasa por empezar por la base. Y es necesario encontrar ese espacio. Tanto para el fomento de nuevos talentos como para quienes deciden acogerse a esa disciplina por puro amor al arte.

Y ¿cómo van esas negociaciones con las distintas administraciones nacionales, regionales y locales?

AC: Pues el año pasado tuvimos un gran problema por la falta de Gobierno, así que hemos estado paralizados. En el año 2015 conseguimos bastantes acuerdos, aunque no fue fácil y nos costó hablar con muchas fuerzas políticas en el Congreso de los Diputados. Pero conseguimos un proyecto de Ley. Pero llegaron las elecciones y, como las olas, se lo llevaron todo. Ahora que volvemos a tener marea baja volveremos a las instituciones para hablar con ellas y sacar proyectos comunes para conseguir todo aquello que nos beneficie a nivel nacional. Seguiremos hablando con las admistraciones autonómicas también, donde las federaciones regionales tienen mucho que hacer.

EM: Sí. Nosotros en Castilla-La Mancha no hemos cesado de intentar llegar a acuerdos constructivos e iniciar un proceso real, porque hasta el momento no se ha iniciado ningún tipo de política ni de proyectos sueltos. No se hace nada. El diálogo está, pero siempre se encuentra alguna excusa. Ahora, como todo el mundo sabe, estamos sin presupuestos y no se puede desarrollar ningún tipo de programa. Mientras, hacemos un llamamiento a todas las personas que tienen algún grupo de teatro amateur para que hagan un llamamiento y digan “estoy aquí, soy castellano-manchega y hay gente que se tiene que responsabilizar del desarrollo cultural de mi región”.

AC: Y, sobre todo, aunque a veces no exista ni Gobierno ni presupuestos, el teatro amateur no se para. Continúa. A pesar de que el sector de la cultura está estigmatizado porque, parece ser, “recibe muchas subvenciones”. En nuestro caso, seguimos contra viento y marea. Y lo que pedimos es que, en los presupuestos, se acuerden un poco de la cultura de base.

EM: Se dice que estamos estigmatizados porque, como se ha hecho creer, dicen que nos dan muchas subvenciones y no es cierto para nada. Hay que ver todos los sectores que están subvencionados, como el automóvil, la agricultura, los planes de empleo, y miles de cosas. Y el teatro, que, aunque no sea lo principal, son personas humanas que existen, que desarrollan una actividad y que están enriqueciendo y aportando por amor al arte en sus pueblos. Creo que requieren un mínimo de atención.

Mercedes Pérez, Nati Miravalles y Visi Arcos, Compañía Quo de Villanueva de los Infantes

Visi Arcos y Nati Miravalles, integrantes de la compañía Quo de Villanueva de los Infantes, buenas tardes. Termina una jornada muy intensa en la que se ha debatido y aprendido sobre el sector del teatro amateur. Para vosotras, ¿qué significa hacer teatro?

V: Para mí, hacer teatro, significa liberarme, formar parte de otras historias y concienciar a otras personas. Ser personas diferentes con otros problemas y con otras alegrías. Además, es una forma de hacer y trasmitir arte.

N: Para mí es libertad, ocio. Y lo que ha dicho Visi, concienciar a la gente sobre la violencia de género, sobre la igualdad femenina. Para mí es todo eso y mucho más.

Además, vuestra compañía ha trabajado especialmente esta problemática, que en Castilla-La Mancha nos deja titulares espantosos. ¿En qué consiste vuestro proyecto contra la violencia machista a través del teatro?

N: Pues, lo hicimos en los institutos, que para mí es importante cómo caló en la juventud.

¿Qué sintieron los jóvenes que os vieron?

V: Pues, estoy segura de que no les dejó indiferentes, al verlo de forma directa y hacerlo de diferentes formas. En espacios pequeños y aulas grandes. Cuando ves que es algo tan cercano, lo sientes de forma muy cercana y te pones en la piel de las personas que lo están sufriendo. Entonces, para transmitir un mensaje, ése era el objetivo inicial del grupo. No sólo para transmitir un mensaje contra la violencia y a favor de la igualdad, sino para que las personas que lo presenciaran pudieran adquirir seguridad, que las mujeres entiendan que tienen dignidad y que deben empoderarse. Y que, como grupo, podemos cambiar el mundo.

Sobre el debate de la convinvencia entre el teatro profesional y el amateur. ¿Qué hace el teatro amateur por el profesional?

N: Llegar donde no llega el profesional. En nuestro pueblo no tenemos un teatro donde se escenifiquen obras semanales. Y si no lo hacemos nosotros, hay muy poca gente que llegue, comunique y cale.

V: El teatro profesional también puede llegar a nuestro municipio si hay vías de financiación que lo haga posible. Pero en nuestro caso, es también un trabajo de crecimiento personal y grupal que, a veces, sirve también como terapia.

Andrés Beladiez​

Andrés Beladiez, buenas tardes. En esta jornada en Almagro hemos podido reflexionar y aprender sobre cómo hacer y gestionar el teatro. En tus viajes por el mundo has podido aprender nuevas técnicas. ¿Qué podemos aplicar aquí?

AB: Muchas cosas, pero no podemos olvidar que aquí tenemos una gran tradición y nuevos creadores haciendo cosas muy potentes. España es una fuente de creatividad inagotable.

En el debate de esta mañana hemos visto también que los creadores son investigadores…

AB: Llega un momento en que un artista ya no sabe si es un artista o un científico o qué es. Sobre todo porque el mundo de colaboradores puede ser muy basto. Te pongo de ejemplo que hay residencias artísticas en las que tienen colaboración con observatorios astronómicos. Y muchos laboratorios científicos están trabajando con artistas para desenfocar la mirada y mirar desde otra perspectiva y seguir buscando juntos. Hay un mundo enorme por descubrir.

Además, las posibilidades de hacer teatro van más allá de romper la cuarta pared, e incluso, se ha llegado a sacar al teatro fuera del teatro, como has comentado esta mañana…

AB: Hay miles de formas. Tantas como creadores. La cuarta pared tuvo su momento. Pero hay otras cosas.

Me ha llamado la atención el ejemplo de cómo un botánico y un creador escénico pueden aliarse para crear una obra para reflexionar sobre el paso del tiempo. ¿Puedes explicar a los lectores de El CRisol en qué consistió esa propuesta y qué te inspiró?

AB: Pues, imagínate ver un jardín con un código de colores en el que, al mismo tiempo, ves unas plantas que están muriendo, otras que están naciendo y otras que están creciendo. Realmente llegan a crecer juntos. Cada uno a su ritmo. Ves la vida, la civilización, la historia… y todo con semillas.

Sobre cómo hacer convivir el teatro amateur y el profesional, ¿cuál sería la mejor manera de hacerlo?

AB: La mejor manera sería que todos tuvieran su lugar. Y si el público va a ver un espectáculo, pues que sepa si es de profesionales o de aficionados. Todos tienen el derecho de estar ahí, y es maravilloso que exista un teatro de aficionados. El problema es cuando se diluyen las fronteras entre el profesional y el aficionado y el público paga su entrada sin saber qué tipo de espectáculo va a ver. Lo ideal, entre otras cosas, es que hubiera un circuito de aficionados. Y una política cultural y un proyecto marco que defina las actuaciones sobre el teatro. Hay un proyecto, otra cosa es que nos guste más o menos. El problema es que con la crisis el primer eslabón que cayó fue la cultura. Después los servicios sociales. Y si no hubiera cultura, no habría nada… Y eso no lo podemos olvidar. Claro, trabajamos lo inmaterial, y en este mundo material tenemos todas las de perder. El siglo de oro fue el siglo de oro porque hubo un apoyo.

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