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por David Sánchez

Se intuía en algo que Ciudad Real no está tan muerta, que está dejando de ser el «mundo rancio» y la «ciudad muerta» que ha sido hasta ahora. Parece que está abandonando muy poquito a poco esta tendencia a la que estábamos acostumbrados. Se intuye en nuevos proyectos como la Ecohuerta, movimientos sociales y medioambientales y de ocio como las actividades de Ciudad Real y Miguelturra en Bici, nuevos medios de comunicación como la RaRa y otras muchas iniciativas más imposibles de recopilar en estas líneas.

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La Luz del Ámbar, en su actuación en el Museo López Villaseñor.

No sé quién tuvo la idea, pero quiero felicitar a la persona, asociación o conjunto de ellas que idearon la «Noche Blanca«. Fue un acontecimiento sin precedentes en la ciudad (a menos que yo sepa) en el que l@s ciudadan@s volvimos a sentir que el espacio público es de tod@s, y que se puede usar para compartir música, teatro, arte… La calle también sirve para que podamos ver a vecin@s y amig@s compartiendo su arte en la vía pública. Esto sí que la fiesta de la democracia: Arte para el pueblo, por el pueblo y con gente del pueblo. A continuación voy a intentar relataros cómo viví la Noche Blanca de Ciudad Real.

Llegué a Ciudad Real en el interurbano de Miguelturra un poco después de las 19:00 con la intención de ver si alguien había respondido a un llamamiento reivindicativo lanzado por las redes sociales. No hubo respuesta, así que realicé el acto reivindicativo de leer en las escaleras de la Subdelegación de Gobierno un libro escrito por un exiliado saharaui. Mientras esperaba a que comenzaran las actividades de la «Noche Blanca».

El inicio de esta noche tan especial lo viví con Los Bichos de Luz y su espectaculo «Cuentos de mariposas y felicidades», actuación precedida por un homenaje a las víctimas y heridos del accidente de tren en Santiago de Compostela, homenaje que se realizó en muchos otros actos de la Noche. Desde aquí mando un abrazo muy fuerte a sus familiares y amigos.

Tras disfrutar de Los Bichos de Luz, empezaba uno de los mejores paseos que he dado en mi vida por el centro de la capital manchega. En ese paseo comprobé la magia de la Noche Blanca. El tango despertaba pasiones de enamorados en la Plaza del Pilar, mientras el ritmo de la música cubana de Cumchamba no podía contener el meneo de mis caderas. Después de saborear los ritmos caribeños (¡y qué sabrosos me estuvieron!) mis pasos me llevaron a re-descurbir la Ciudad. Visité por primera vez el mueso López-Villaseñor para detenerme a observar sus cuadros. Me pareció especialmente bello el de una pareja de ancianos desnudos en su cuarto. «Hombre y mujer» creo recordar que era su título. Más tarde rodeé la Catedral, que gobernaba unos Jardines del Prado en obras y sin ser escenario de la Noche Blanca, y llegué a la Plaza de la sede de la Diputación y de Correos, la Plaza de la Constitución, donde se preparaban los alumnos de Musicaula Creativa para dar su espectáculo. En la Plaza Mayor el concierto de la Banda Municipal contó con la presencia de las autoridades y pasé por allá justo en el momento en el que se guardaba un minuto de silencio por las víctimas del accidente de tren en Galicia. Ojalá no hubiéramos tenido que guardar silencio por las víctimas.

Más tarde, me encontré con unos amigos, nuevamente en la Plaza de Cervantes dónde Old Dixieland Band nos trasladaban a New Orleans con su música auténtica, callejera y fascinante… Aunque fascinante fue el grupo de música experimental Musicaria que tocaba con instrumentos de distintas partes del mundo una danza de sonidos nunca escuchada. Pocas veces se verán romper esquemas establecidos cerca de una Iglesia, en este caso la de San Pedro.

Y finalmente llegué al Deicy Reilly’s y… «el rock and roll conquistó mi corazón«. Descubrí a una banda de rock and roll formada por gente de la ciudad que ya he marcado en rojo entre las bandas que es obligatorio seguir. Y es que, si tengo una debilidad especial por el blues, por el rock and roll de calidad muero (sin dejar de vivir). Porque el rock es pura energía y esa noche The Blues Dealers me ayudaron a expulsar a mis demonios y a cargarme de energía rockera. Creo que vuelven a tocar esta tarde a las 18:30 en la Plaza del Pilar… ¡No me los pienso perder!

Charlando tranquilamente con unos viejos amigos en el césped del Torreón terminé la Noche Blanca. Es una pena no poder desdoblarse para asistir a todas las actividades y conciertos. Pero qué orgullo (sano) da pensar que por una noche se han unido diferentes agentes del ámbito cultural e institucional para llenar de música, teatro y arte durante una noche las calles de la Ciudad. Este tipo de iniciativas sí que son útiles para tod@s l@s ciudadan@s, y no rotondas con helicópteros o corridas de toros entre otras cosas artificiales que juegan con la muerte. Felicito a quien corresponda por tener la idea y llevar a cabo la Noche Blanca.

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Una cosa que no entendí

Ya lleva varios días en la ciudad, pero me llamo especialmente la atención durante la Noche Blanca. Me pareció una disonancia enorme que desde el Ayuntamiento se intente concienciar sobre la sensibilidad química múltiple cuando días antes se ha fumigado sobre los principales parques y zonas verdes de la ciudad con productos nocivos para la salud humana y de otros seres vivos, algunos tan esenciales como las abejas. Para solucionar esta falta de lógica, hace falta coherencia, algo que brilla por su ausencia en la Sociedad de la Imagen en general (tremendamente superficial) y en la casta política en particular. Coherencia, señor@s representantes de l@s ciudadan@s.

Convertir la Noche Blanca en seña de identidad de la Ciudad

Que l@s ciudadan@s hablemos orgullosos (sanamente) de la capital y no nos veamos obligados a buscar fuera de ella, en la Provincia, referentes culturales de calidad como Campo de Criptana o Almagro al no encontrar nada destacable en la villa de Alfonso X. La Noche Blanca tiene que consolidarse en la Ciudad como lo ha hecho el Festival de Teatro Clásico en Almagro. La salud cultural de Ciudad Real lo necesita. Incluso creo necesario que el trabajo que realizan l@s músicos tocando en la calle (que afortunadamente cada vez vemos más) tendría que considerarse como un valor colectivo al nivel de importancia de la Sanidad y la Educación. No veo nada descabellado que se apoye desde los presupuestos públicos a quienes deciden compartir su arte con los demás y hacer de la Ciudad un lugar más habitable: Lanzo estas dos ideas: Consolidar la Noche Blanca como seña de identidad de Ciudad Real y considerar la música y el arte en la calle como un servicio ciudadano. ¡Viva la Noche Blanca… Viva la Vida Blanca!

4 Comentarios

  1. Al final no podré disfrutar de The Blues Dealers esta tarde pero os recomiendo a tod@s que no perdáis la pista a este grupo.

    ¡Viva el rock and roll!

  2. Yo todavía no entiendo cómo han fumigado así como para entender que el Ayuntamiento pida que nos conciencemos.
    Que majos los ciudadanos y que «desorientaos» los politicos…

  3. Hola! Soy Diego de The Blues Dealers. He visto esta reseña y te agradecemos mucho el comentario David, Vamos a seguir dando conciertos este verano, y vamos a mejor, tendreis noticias de nosotros. Un abrazo!

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